Archive en marzo 2019

Hallan en un gusano “el interruptor” de genes que permitiría regenerar partes del cuerpo humano

Hallan en un gusano “el interruptor” de genes que permitiría regenerar partes del cuerpo humano

El ‘regulador’ que permite a un pequeño animal marino recuperar secciones corporales perdidas está presente pero al parecer inactivo en el genoma de los humanos.

Una de las clases de animales con mayor capacidad regenerativa son los gusanos planos. Pueden recuperar la integridad corporal al ser cortados por la mitad. En el genoma de uno de ellos, un grupo de científicos consiguió identificar el fragmento responsable de esta ventaja, la cual va mucho más allá del mecanismo que hace crecer la cola perdida en lagartos o salamandras.

Los investigadores estadounidenses, asociados a la Universidad de Harvard, se enfocaron en los tramos no codificantes del ADN del gusano pantera de tres bandas (Hofstenia miamia). Y entre la denominada ‘basura génica’ encontraron un gen de control ‘magistral’, que tiene la función de respuesta tempranade crecimiento (RTC) y está asimismo presente en humanos y otros animales.

La especie en cuestión habita en los litorales del Caribe y otros mares de agua tibia, según informa la revista Science.

Hallan el interruptor
“Lo que descubrimos es que este gen magistral (…) activa los genes que se prenden durante la regeneración”, dijo el autor principal del estudio, Andrew Gehrke, en comentarios ofrecidos a The Harvard Gazette. Detalló que “las regiones no codificantes indican a las regiones codificantes que se activen o desactiven, algo que hace pensar que son interruptores”.

Según sostiene la genética, las regiones no codificantes del ADN no están directamente involucradas en la creación de las proteínas que desencadenan gran número de procesos biológicos. Este conocimiento llevó a algunos a creer que dichas secciones genómicas no cumplían ningún propósito útil. La investigación de Harvard demuestra que no es cierto.

Realizan por primera vez un experimento cuántico que socava la objetividad de lo que se tiene por real

Realizan por primera vez un experimento cuántico que socava la objetividad de lo que se tiene por real

La creación experimental de dos realidades irreconciliables y al mismo tiempo verdaderas echa por tierra la conjetura fundamental de la teoría del conocimiento.

Por primera vez, un equipo de científicos logró materializar el llamado ‘Amigo de Wigner’, experimento mental de la física cuántica que afirma la imposibilidad fundamental del conocimiento objetivo. Así se recoge en un artículo publicado en febrero en ArXiv, archivo de prepublicaciones de estudios científicos en línea.

El experimento inicial fue propuesto en 1961 por Eugene Wigner, físico húngaro-estadounidense, como extensión de la paradoja del gato de Schrödinger. Para ello introdujo en la trama clásica, que incluía un gato y un observador, a un segundo observador que permanece fuera del laboratorio.

El gato está en una caja donde con cierta probabilidad lo puede matar algún dispositivo. Mientras nadie abra la caja y no se sepa con certeza el resultado, el gato, desde la perspectiva de la física cuántica, está en superposición, es decir, posee al mismo tiempo dos valores: “vivo” y “muerto”.

Cuando el primer observador termina con la superposición abriendo la caja, el segundo sigue ignorando el estado del gato. Lo que significa que ambos tienen dos visiones contradictorias y simultáneamente verdaderas.

El gato aquí metaforiza fotones. Desde el punto de vista de la mecánica cuántica, estos pueden polarizarse en uno de dos estados: el de partículas o el de ondas. Hasta que no hayan sido polarizados, o sea observados, están en superposición.

Utilizando seis fotones, un equipo de físicos, liderado por Massimiliano Proietti, creó dos realidades alternativas: en la primera se registraban los fotones en una de sus polarizaciones, y la segunda determinaba la superposición.

Dos resultados irreconciliables socavan la conjetura fundamental de la teoría del conocimiento, expuesta en el sumario del artículo: “El método científico se basa en hechos, establecidos a través de mediciones repetidas y acordadas universalmente, independientemente de quien los observe”.

“Una manera de acomodar nuestro resultado consiste en proclamar que ‘los hechos del mundo’ sólo pueden ser establecidos por un observador privilegiado (…) Otra opción es renunciar por completo a la independencia del observador, considerando los hechos únicamente en relación con los observadores (…) Esta opción, sin embargo, requiere que aceptemos la posibilidad de que diferentes observadores estén en desacuerdo irreconciliable sobre lo que ocurrió en un experimento”, concluyen los investigadores.